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Hemos llegado como la negación para que nos extermines en el intento. Tienes que decidir. Cuál medida mental. Con qué lapso y a cuánta intermitencia. Piensa en el tiempo. Lo de todos los días. El tiempo genera preguntas para niñas. La distancia genera medidas para niñas. Nos da lo justo. Las niñas llevamos tu máscara de presidencia perfecta. Cantamos como niñas y enseñamos la lengua de animal. Las niñas —sin fierro y sin madera— trabajamos como flores esclavas, acumulando miel. Estamos como lluvia de pétalos encantadora. Que nos visiten. Que admiren el milagro de caminar sobre las niñas y sobre su sangre. Que vivan el cielo caminando.

Dolores Dorantes, en: Estilo (2011).

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Que no hay ningún peligro,
que la palabra permanece intacta
fuera de la persona, al costado.
Que no hay que confundir persona
con persona, uno es un ser social
-o bruto, los demás se retiraron
del escenario, era una larga noche
vacía de libélulas y nubes, negra-
el otro, máscara. Que en absoluto
interesa qué se piensa, qué se haga
en medio de la historia, turbamulta
que te atrapa –hay un vuelo de pájaros.
El hombre pasa, la palabra queda.
Sobre cómo queda la palabra,
en calidad de qué, intacta como qué,
salvada de no sé qué, inmaculada,
queda muerta, queda viva, queda herida,
silencio, nadie dice nada.

Eduardo Milan, en: Unas palabras sobre el tema (2005).