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Category Archives: ver para creer

Regalo anticipado de cumpleaños: el Canódromo italiano entrando a imprenta! Todo mi cariño y gratitud a Alessio y Lucia.

Belloc-CinodromoTAPA

 

Mi padre era hijo de un sacerdote de la provincia de Vladímir, especialista en literatura europea; doctor honoris causa de la Universidad de Bolonia; profesor de historia del arte, primero en la Universidad de Kiev y después en la de Moscú; director del Museo Rumiántsev; fundador, inspirador y coleccionista particular del primer museo de las bellas artes de Rusia. Héroe del trabajo. Murió en Moscú en 1913, poco después de la inauguración del Museo. Legó su patrimonio (escaso, porque era generoso) a la escuela de Talitsi (su aldea natal, en la provincia de Vladímir). Su biblioteca, enorme, reunida gracias a su trabajo y con grandes dificultades, la legó toda, sin exceptuar un solo libro, al Museo Rumiántsev.

Mi madre era una polaca de sangre azul, discípula de Rubinstein, dotada de un raro talento musical. Murió prematuramente. La poesía me viene de ella. También donó la biblioteca (la suya y la del abuelo) al Museo. De este modo, de nosotros los Tsvietáiev, Moscú ha recibido tres bibliotecas. Yo también donaría la mía, si no hubiese tenido que venderla durante los años de la Revolución.

Mi primera infancia – transcurrió en Moscú y en Tarusa (nido de una secta cristiana de flagelantes en el Oká); de los diez a los trece años (muerte de mi madre) – viví en el extranjero; hasta los diecisiete, nuevamente – Moscú. Nunca en una aldea rusa.

Influencias principales – por el lado materno: la música, la naturaleza, la poesía, Alemania. La pasión por el judaísmo. Uno contra todos. Heroica.

Algo más oculta pero no menos fuerte fue la influencia de mi padre: la pasión por el trabajo, la ausencia de arribismo, la sencillez, la renuncia. La influencia conjunta de mi padre y de mi madre – mi carácter espartano. Dos leitmotivs en una sola casa: la música y el Museo. El aire en casa no era burgués ni intelectual, era – caballeresco. La vida se entendía de manera sublime.

Sucesión de acontecimientos espirituales: durante toda mi primera infancia – la música; a los diez años – la Revolución y el mar (Nervi, cerca de Génova, nido de emigrantes); a los once años – el catolicismo; a los doce – la primera sensación de patria (“El varego”, Port Arthur); a partir de los doce años y hasta la fecha – pasión por lo napoleónico, interrumpida en 1905 por Spiridónova y Schmidt; a los trece, catorce y quince años – el populismo; a los dieciséis – ruptura con la ideología, amor por Sarah Bernhardt (El aguilucho), estallido de bonapartismo; de los dieciséis a los dieciocho años – Napoleón (Victor Hugo, Béranger, Fréderic Masson, Thiers, memorias, el Culto). Poetas franceses y alemanes.

Mi primer encuentro con la Revolución fue en 1902-1903 (los emigrantes), el segundo fue en 1905-1906 (en Yalta, con los socialistas revolucionarios). Nunca hubo un tercero.

Sucesión de libros favoritos (cada uno representa una época): Ondina (primera infancia), Lichtenstein de Hauff (adolescencia), L’aiglon de Rostand (primera juventud). Más tarde y hasta hoy: Heine – Goethe – Hölderlin. Prosistas rusos (hablo desde mi punto de vista actual) – Leskov y Aksákov. De los contemporáneos – Pasternak. Poetas rusos – Derzhavin y Nekrásov. De los contemporáneos – Pasternak.

Mis poemas preferidos en la infancia – “Al mar” de Pushkin y “El manantial ardiente” de Lérmontov. Doblemente – “El rey de los bosques” y Erlkönig. Amo con pasión “Los gitanos” de Pushkin desde los siete años y hasta la fecha. Nunca me gustó Eugenio Onieguin.

Mis libros más amados en el mundo, con los que me incinerarán – Los Nibelungos, La Ilíada, El cantar de las huestes de Ígor.

Mis países predilectos – la antigua Grecia y Alemania.

Instrucción. A los seis años – la escuela de música de Zograf-Plaksinaia; a los nueve años – el iv liceo femenino; a los diez – nada; a los once – el colegio católico en Friburgo (Schwarzwald); a los trece – el liceo de Yalta; a los catorce – el colegio moscovita de Alfiórova; a los dieciséis – el liceo de Briujanenko. Terminé el séptimo año; del octavo – me retiré.

A los dieciséis años asistí, en la Sorbona, a un curso de verano sobre la literatura francesa antigua.

Al pie de mi primera composición en francés firmé (tenía once años): Trop d’imagination, trop peu de logique.

Escribo versos desde los seis años. Publico desde los dieciséis. También los he escrito en francés y en alemán.

Mi primer libro – Álbum vespertino. Lo publiqué yo misma cuando aún estaba en el liceo. Primera crítica – un gran artículo de felicitación de Max Voloshin. No sé de influencias literarias, sé de influencias humanas.

Autores favoritos (de entre los contemporáneos) – Rilke, Romain Rolland, Pasternak.

Jamás pertenecí ni pertenezco a ningún movimiento literario o político.

Marina Tsvietáieva (1926).

No el viento y la lluvia, el cuento del año pasado que siempre es bueno leer, sino sol, luna y estrellas en la playa – y esta sorpresa

Salvatore Quasimodo, en: Acque e Terre (1920-1929).

Lo filmó Apichatpong, pero podríamos haberlo soñado cualquiera de nosotros. (O como dice Jim Jarmusch -a través de un personaje- sobre las imágenes de los sueños/las peliculas… para eso: vean The Limits of Control).